¿Sueles poner cucharadas y más cucharadas de azúcar para neutralizar la acidez de tus salsas de tomate?

¿Acabas con unas salsas super dulces y que siguen estando ácidas?

¡No más salsas de tomate ácidas! (…Y de forma sana 🙂 )
 
En ocasiones, si utilizamos tomates muy maduros para hacer nuestra salsa, obtenemos una salsa con un balance perfecto entre la ácidez y dulzor natural del tomate sin añadirle nada extra. Esto pasa si los tomates utilizados los han dejado maduran bien antes de recolectarlos o son de la variedad apropiada. Pero esto no es lo común. La mayoría en su cocina diaria deben recurrir a tomates triturados de lata o bote para elaborar sus salsas porque no tiene tiempo (o recursos) para hacer una salsa de tomate de cero.
 
El problema es que estos purés muchas veces no usan tomates en su punto o se les añade acidificantes extra para alargar la vida del producto. Así terminamos con unas salsas super ácidas (y con poco sabor a tomate). Para neutralizar esta acidez muchos recurre a ingredientes dulces como el azúcar, la fructosa o siropes, que va a elevar el indice glucémico y calórico del plato y además desvirtuar el sabor final.

Un concepto importante: El azúcar endulza y camufla sabores pero no neutraliza el sabor ácido.

Ahí os dejo 2 trucos efectivos para que vuestras salsas no vuelvan a estar ácidas: 
 

TRUCO 1: Echad una pizca de bicarbonato por cada 250 ml de salsa de tomate (1/4 de cucharadita es suficiente).

 

TRUCO 2: El ácido neutraliza al ácido así que prueba a echar con una cucharadita de vinagre de manzana o sidra durante la cocción de la salsa.

 
Y si lo que queréis es darle un puntito dulce natural a la salsa aunque no esté ácida os dejo una última recomendación:

Durante el sofrito inicial (con la cebolla y/o el ajo) o durante la cocción de la salsa (si hacemos una salsa sin sofrito) añadimos un puñado de zanahoria o manzana rallada fina.
 

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