Fin de año sano y delicioso

12-uvasHacia final del mes de diciembre y con la excusa de las navidades, medio planeta se pone de acuerdo para desempolvar sus mejores recetas y multiplicar el contenido de sus despensas. Así empezará un maratón gastronómico que para muchos tiene como pistoletazo de salidas las comidas navideñas de empresa y que terminará con la celebración, roscón mediante, de Reyes. En cada rincón del globo las tradiciones e ingredientes van variando, pero hay un común denominador que está presente en muchos hogares del primer mundo: en la preparación de los menús de fiesta no se escatiman ni gastos ni calorías. Son muchos los que así comenzarán el nuevo año regalándole unos kilos a la báscula, sufriendo los conocidos atascos intestinales o con la sensación de que su organismo no esta funcionando todo lo bien que debiera. La consecuencia posterior para muchos es que las defensas se debilitan, nuestros niveles de energía bajan y se reabren las puertas para que entren resfriados y gripes. Para algunos parece casi una ecuación inevitable que cuanto más fríos se tornan los días, más grasientas tienen que ser sus comidas y quizás por eso algunas de las gastronomías transforman estas fechas en auténticos festivales de colesterol donde los estragos para el organismo van a costar varios meses para ser solucionados. Y más si pensamos que en estos menús “de lujo” no tienen una gran presencia de productos frescos, cargados de vitaminas y enzimas. Quizás la clave para sobrevivir a estas fiestas sin renunciar a nuestra merecida dosis de placer sea acudir a la ley de las compensaciones, procurando después de cada  día de excesos, dedicarnos un día de fruta y ensaladas. Pero yo os propongo otra posibilidad:  ¿Qué tal si terminamos el año con un menú diferente, sano y ligero?

Creo que no sólo es importante como empecemos el 2015. Debemos terminarlo bien y darle una continuación que no sea un propósito de año nuevo si no un propósito de vida.

 Lo mejor de cada casa

Puré de polenta y lombardaY es que entre tanto exceso y derroche, tanta proteína animal, grasa saturada, azúcar y alcohol, es posible encontrar interesantes combinaciones que han logrado equilibrar un poco la necesidad que muchos tenemos entre disfrutar de una noche de gourmet sin dejar de cuidar de nuestra salud. Coinciden ciertas culturas anglosajonas como la americana, la australiana o la canadiense en el uso de ingredientes muy de la estación como la calabaza, verdura que aquí en España utilizamos más en cremas de verduras que en rellenos o postres. Por su contenido en caroteno, licopeno, vitamina C o ácido fólico, la calabaza es un ingrediente imprescindible que nos va a dar muchísimo juego culinario ya que podemos tomarla cruda en ensalada, convertida en un sofisticado puré con frutos secos, como parte de un risotto con alcachofas y puerro, o incluso en forma de gnocchi con una salsa de espinacas. La verdura que si está presente en muchos recetarios españoles de estas fechas es la col lombarda que se sirve con piñones y pasas o manzana. Pero os propongo que os lancéis a experimentas y la incluyáis como ingrediente principal en un puré de verduras (que lleve patatas, zanahorias, puerros y apio). Os quedará de un color morado increíble y después podéis servirla con una cucharada de pesto por encima y unas chips de verduras. Es una combinación de colores y sabores que les va encantar a todos y un plato de lujo.

KarelianEn Finlandia es donde encontramos algunos de los postres menos azucarados e interesantes como la sopa de frutas secas o los panecillos “Karelian” que están hechos solo con centeno y agua, y rellenos de una crema de arroz. Y aunque en muchos aspectos la gastronomía de Estados Unidos sea bastante cuestionable otra idea muy sana que voy a rescatar es la de su salsa de arándanos que nos va a revitalizar y llenar de antioxidantes y es un acompañamiento muy rico para nuestras proteínas vegetales (queda genial con el tofu) o un puré de patatas. Eso sí: la deberíamos elaborar con azúcar de coco o sirope de arce en lugar de azúcar. Bajando por el mapa de Estados Unidos hacia el sur podemos tomar prestada de México su deliciosa “ensalada de Navidad” que es totalmente vegetal y lleva remolacha cocida, rábano, manzana, plátano, naranja, granada, cacahuetes y piñones. Es un festival de sabores y una bomba nutricional que merece la pena incorporar a nuestras opciones de fin de año.

Y si buscamos una bebida sin alcohol original deberíamos arriesgarnos a elaborar una leche de amapolas, típica en estas fechas en Lituania, que a pesar del nombre solo lleva en su preparación semillas de amapola, agua y en este caso usaremos sirope de agave para que sea perfecta 🙂

 

“Dulces” fiestas (pero sin azúcar)

Pero si hay un grupo de alimentos con el que nos relajamos absolutamente cuando llegan  estas fechas ese es el de los dulces. Escoger uno que sea sano es prácticamente imposible y al final no nos va a quedar más remedio que preparar nosotros mismos los postres.

Pero no hay mayor placer que comernos el fruto de nuestro trabajo así que aunque no seamos muy habilidosos en la cocina, recomiendo arremangarse y lanzarse a la aventura de elaborar nuestros dulces. La repostería es una ciencia casi exacta y con seguir una buena receta sin improvisar demasiado y hacerlo paso a paso, con el convencimiento que saldrá algo rico, la garantía de éxito es casi total 😀

trifflePero vamos a mirar de nuevo a las gastronomías que nos rodean a ver si nos inspiramos…. Para mí una opción sana a imitar en materia de postres de nuestros vecinos europeos es su inteligente uso de especias tan saludables en la elaboración de dulces. Entre estas saludables especias destacan la canela, el clavo, el cardamomo, la nuez moscada o el jengibre. Esta última, especialmente, forma parte de galletas, tartas y panes navideños clásicos de gran parte de la geografía del norte de Europa y países como Estados Unidos o Australia. Estos son postres con cualidades digestivas que si van a lograr ayudarnos a procesar mejor todo lo que hemos comido antes. Y puestos a imitar, deberíamos observar ciertas culturas orientales que en muchas de sus celebraciones emblemáticas sirven como postre enormes bandejas con una selección de frutas secas de calidad como dátiles frescos, higos secos y ciruelas secas entre otras. Si queremos darle nuestro toque especial de gourmet podríamos rellenarlas con una pasta en la que incluiríamos frutos secos picados o crema de semillas. Los ingleses elaboran un postre muy original en estas fechas llamado “Triffle”, que consiste en poner en un bol grande y transparente varias capas de diferentes texturas como gelatina, mermelada, natillas, nata, bizcocho o fruta en almíbar. Después servimos en un bol a cada comensal cogiendo de cada capa. Este es un postre sencillo y visualmente espectacular que podría personalizarse utilizando ingredientes más ligeros y sin sacarosa. Nata de soja, mermelada con sirope de agave o maltas, chocolate de algarroba o agar-agar podrían ser algunos de los ingredientes para incluir.

Pero buscando el mejor postre de todos existe una opción mucho mejor. ¿Qué tal si ponemos fruta? Sé que algunos descartarán automáticamente esta sugerencia por parecerles poco glamorosa para una fiesta tan importante pero para esta noche podríamos recurrir a todas aquellas frutas exóticas o “diferentes” que durante el año descartamos por ser muy caras o no saber que hacer con ellas. La idea sería pelarlas, regarlas con zumo de limón y cortarlas en formas diferentes, creando con ellas unas composiciones originales como por ejemplo un cuerno de la abundancia o incluso un pastel crudívoro formando capas de colores. Un auténtico placer para el sentido de la vista y una fiesta de vitaminas para nuestro sistema inmune. Sin duda esta sería la mejor forma de concluir unas celebraciones familiares ya que no hay mejor regalos para nuestros seres queridos que mimar su salud y sentidos con alimentos saludables.

Y para una tarta crudi espectacular os recomiendo que os atreváis con la tarta cruda de quesos e higos (usando la fruta que más os guste) 🙂

Cheesecake cruda de higos

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