El mejor vinagre…

Un buen vinagre = fuente de salud

El vinagre es uno de esos ingredientes al que no solemos prestar mucha atención a la hora de utilizarlo en la elaboración de nuestros platos. Y eso explica por qué nuestros estándares con respecto a su calidad u origen a la hora de la compra tampoco suelen ser muy altos. Pero un buen vinagre es crucial en la elaboración de ciertas recetas y mucho más si lo vamos a utilizar en frío donde su nivel de acidez puede equilibrar un aliño o sencillamente dejarlo incomestible.

Además, si hay un alimento que es importante que sea Bio ese es el vinagre, ya este atesora un enorme potencial terapéutico cuando esta “vivo”. Ese es el caso de los vinagres biológicos no pasteurizados ni filtrados 🙂

 

El vinagre como medicina

vinegarSon muchos los usos que se les da al vinagre en la medicina popular para tratar afecciones externas de la piel o mejorar la salud capilar. Menos conocidos quizás son sus usos para tratar alguna de las patologías más comunes de nuestro tiempo como es el caso de la diabetes. Parece que una pequeña dosis diaria de vinagre puede equilibrar nuestros niveles de glucosa en sangre y si además es de manzana, por su alto porcentaje de ácido málico, puede ser muy beneficioso para aliviar los dolores por la artritis al disolver los depósitos de ácido úrico que se forman en las articulaciones. Otra propiedad a destacar es su capacidad bactericida que previene infecciones y nos depura el hígado, reforzando nuestro sistema inmune. Curiosamente por lo que más se ha puesto de moda en los últimos años, y en formato de cápsulas, es para promover la quema de grasas y luchar contra la obesidad. Aunque es necesario apuntar que a pesar de su éxito en ventas  todavía no hay pruebas científicas concluyentes que avalen esta cualidad.

 

Estómagos delicados: ¡Abstenerse!

Por su alto contenido en ácido acético el vinagre puede resultar bastante irritante para la mucosa gástrica de ciertos estómagos. El vinagre de manzana natural, aunque contiene menos ácido acético que el vinagre de vino y es más suave también, debe ser tomado con precaución por todos aquellos que padezcan úlceras, gastritis, dispepsias o hernias de hiato ya que empeorarían su condición. Tampoco son excepción las cápsulas de vinagre de manzana que pese a liberar su contenido en el estómago de forma más gradual, son poco recomendables para todos aquellos que sufran reiterados episodios de acidez o cualquiera de las patología anteriormente mencionadas.

 

 Elaborando un buen vinagre de manzana

VinagreProducir nuestro propio vinagre es facilísimo pero conviene armarse de paciencia ya que necesitamos un mínimo de 2 meses. La explicación es que este debe pasar por dos tipos de fermentaciones: una alcohólica que transformará las manzanas en sidra y después una fermentación acética que dará como resultado nuestro vinagre.

  1. Para empezar debemos elegir unas buenas manzanas biológicas que sean muy dulces (o de lo contrario deberemos añadir azúcar a zumo) y transformarlas en zumo con la ayuda de un extractor o licuadora.
  2. Este zumo, junto con un trocito de manzana, lo introduciremos en un tarro que duplique en tamaño la cantidad de líquido y taparemos con un buen plástico cogido con gomas. Aunque lo ideal es usar un globo ancho para que los gases tengan espacio para expandirse. En función de la temperatura exterior la fermentación puede necesitar entre 2 semanas y un mes.
  3. Una vez transformado en sidra, pasamos a otro recipiente que taparemos sólo con un paño limpio y dejaremos en un lugar muy cálido y expuesto a luz solar durante unas 72 horas.
  4. A continuación lo removeremos bien y lo trasladamos a un lugar oscuro donde haya siempre una temperatura de unos 20ºC para que termine de transformarse.
  5. Durante las siguientes semanas debemos remover con cuidado cada día para que se oxigene y cuando esté listo lo filtraremos con una gasa y lo embotellaremos en botellas opacas o de cristal oscuro para que no pierda propiedades.

Consejo: A la hora de conservarlo hay que tener en cuenta que un buen vinagre biológico como otros fermentados es un alimento vivo que debe tratarse con cuidado para no mermar sus valiosas propiedades nutricionales así que debemos guardarlo lejos de fuentes directas de calor y de la luz directa también.

 

 

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