O lo que es lo mismo: ¿Por qué evitar las grasas hidrogenadas o tras?

 

Son muchos los que se pasan de la mantequilla a la margarina para comer con menos colesterol o porque han dejado de comer productos animales. Otros recurren a las margarinas light porque creen que no engordan tanto o son más sanas (Ya os aviso: ni lo uno ni lo otro). Por cierto, para todos los que piensan que pueden meter margarinas light en el marco de una dieta hipocalórica, institutos como el CSIC han comprobado como este tipo de grasas interfiere perjudicialmente en las reacciones metabólicas así que son absolutamente desaconsejables, aún en pequeñas cantidades, para perder peso.

Hay mucho que se puede decir de estas grasas como que taponan las arterias de una forma tan brutal que pueden estar detrás de muchos problemas de corazón de los que la consumen constantemente vía bollos, galletas y otros alimentos industriales. Pero voy a dar sólo una razón más mucho más seria y contundente: Ya se está estudiando (y confirmando) la relación con el consumo de estas grasas con la aparición de ciertos cánceres y se la empieza a relacionar con patologías como el Alzheimer.

Sabiendo todo esto, ¿porque la sigue usando la industria convencional? La respuesta es tan corta como triste: Les sale barata. 

Y ya sabemos lo mucho que le gusta a la industria ahorrar costes aunque sea en detrimento de la salud de sus consumidores… 🙁

 

Y… ¡ALERTA PARA VEGANOS/INTOLERANTES LACTOSA!

Muchas margarinas que en su tapa ponen que son vegetales llevan leche o derivados lácteos.

 

Entonces ¿Cuáles son las alternativas buenas?

Hay que buscar las margarinas BIO (que normalmente se encuentran sin problemas en tiendas de alimentación natural o tiendas veganas) que especifiquen en el paquete que no lleva grasas ni hidrogenadas, ni esterificadas. Estas además nunca contienen ningún tipo de lácteo animal.

 

Aquí os dejo un ejemplo de un tipo de margarina más recomendable (y que además va enriquecida con vitamina A y D):

Margarina Bio

 

Sus ingredientes: Aceites y grasas vegetales (aceite de girasol*, aceite de coco*), agua, zumo de zanahoria*, emulsionante: lecitina de soja, zumo de limón*, aroma natural. (*Ecológicos certificados).

 

La clave está en que ponga que lleva “emulgentes” o “emulsionantes” y que sean naturales.

 

 

Conclusiones:

  1. Lee las etiquetas para elegir siempre productos sin grasas hidrogenadas/trans.
  2. El aceite siempre es mejor que la margarina (aunque sean de las buenas).
  3. Si estás haciendo una dieta hipocalórica recuerda que las margarinas sanas engordan igual que las malas 🙂

 

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