¿En busca de las moras salvajes? No hay nada como el sabor de la mora encontrada de repente en el borde de un camino perdido. Y es en esos caminos, montes o bosques donde se puede degustar esta genial baya, que suele empezar a madurar a mediados de verano, y vive su esplendor hacia el final del mismo. Si os gustan las bayas y os gusta la naturaleza coged una cestita y un buen gorro y escaparos lejos de la ciudad porque a partir de ahora y hasta mediados de septiembre tenéis la oportunidad de disfrutar de una fruta deliciosa y super sana.

 

En busca de la mora salvaje 2En la salud

Las moras contienen un amplio abanico de vitaminas (A, B, C y E) y minerales como el calcio, el fósforo, el magnesio y el potasio. Son ricas en pectina, una fibra soluble que reduce las tasas de colesterol en sangre y mejora el tránsito intestinal. Una de sus características principales es su gran cantidad de pigmentos naturales (antocianos y carotenoides) que les confieren propiedades antioxidantes. Además son depurativas y diuréticas. De la planta de la zarzamora también son importantes las hojas, que por su poder astringente, ayudan a frenar la diarrea. Una tisana de estas hojas puede ser muy útil para tratar infecciones de encías o garganta.

MUY IMPORTANTE: no deberías comer las moras si no están maduras ya que te pueden ocasionar molestias estomacales y estreñimiento.

 

Recuadro nutricional de la mora (100 g):

ELEMENTO

CONTENIDO

% CDR
Calorías 52
Hidratos de carbono 13 g
Fibra  5 g 16
Vitamina C 21 mg 28
Vitamina E 0,7 mg
Vitamina A 165 iu 4
Calcio 32 mg 3
Potasio 196 mg

 

En la cocina

Además de mermeladas hay otras sabrosas opciones para hacer justicia a la a veces olvidada mora:

 

  • Podemos aromatizar un aburrido vinagre de vino o manzana añadiéndole unas cuantas bayas de mora (y dejando reposar este vinagre unos días antes de usarlo).
  • De la misma manera podemos elaborar un digestivo licor casero añadiendo unas moras, unos granos de pimienta negra y la piel de una naranja o un limón a una botella de aguardiente. Después hay que dejarlo reposar al menos 1 mes (y si podemos 2 meses mejor) antes de usarlo.
  • Si las licuamos y cocinamos con sirope de agave o fructosa podemos obtener un sirope delicioso, libre de las molestas pepitas, para poner sobre nuestros postres, cereales de desayuno o tortitas.
  • Para enriquecer el sabor de una tarta de manzanas o peras bastará con añadir unas moras (aunque sean congeladas) a su elaboración.
  • Si congelamos unas moras y las batimos congeladas con unos trozos de plátano maduro congelado tendremos un refrescante helado lleno de propiedades y fácil de digerir (no como los comerciales).

 

MorasY hablando de helado un último consejo: Si conseguimos en nuestra excursión bastantes moras deberíamos congelar una parte, teniendo en cuenta que tienen una vida muy cortita (calculad un máximo de 48 horas en nevera y a partir de ahí empieza su declive). Las moras resisten muy bien el descongelado y no pierden muchas propiedades y así nos asegurarnos poder comerlas todo el año.

 

Importante: no recojáis las moras verdes y dejadlas que sigan madurando en el arbusto para que la siguiente persona que pase por ahí otro día pueda disfrutarlas. Una forma de saber que la mora está en su punto es cuando no cuesta nada despegarla de la planta. Si tenéis que tirar mucho de la mora o arrancáis un trozo de planta es que está verde.

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